Curso de Especialista en Educación
para la Ciudadanía y Derechos Humanos

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Módulo 4 Estrategias Educativas para la Educación en Derechos Humanos

Tema 4.2. Cómo educar en Derechos Humanos
                 

La educación en derechos humanos, a través de sus diferentes métodos y técnicas, fomenta la reflexión sobre las creencias y formas de actuar adquiridas a lo largo de la vida. No se limita a sensibilizar a las personas sobre los problemas de derechos humanos, aunque desde luego éste es un trabajo muy valioso, sino que exige a los individuos implicados que cuestionen sus propias actitudes y, si es necesario,  modifiquen su comportamiento. La educación en derechos humanos ofrece la posibilidad de cuestionar, debatir y analizar de un modo seguro opiniones e ideas profundamente enraizadas, y brinda la oportunidad de trabajar sobre los valores individuales, locales y globales.

Estos factores diferencian la educación en derechos humanos de la sensibilización en derechos humanos. Los proyectos y los programas educativos en materia de derechos humanos pueden variar en cuanto a profundidad, duración y contenido, generalmente formando parte de un proceso más largo que busca activamente comprometer al alumnado convirtiéndolo en parte activa del proceso pedagógico, en lugar de considerarlo como un mero receptor de información. Pero no debemos olvidar que, como proceso educativo, es un proceso a largo plazo y que debemos utilizar un enfoque interactivo y participativo.

La educación en derechos humanos debe realizarse a partir de dos principios fundamentales:

- qué pretendemos conseguir con la educación en derechos humanos.

- quién es el objeto de esa educación.

Naturalmente la educación universitaria debe tener unos objetivos y unos métodos totalmente diferentes de la educación primaria o secundaria, sin embargo los principios deben ser los mismos, adaptados a cada etapa escolar: los derechos humanos y los valores democráticos.

Además, no se trata sólo de informar sobre la situación actual de los derechos humanos, hay que sensibilizar al alumnado para que también se implique en la lucha por la difusión y el respeto de estos derechos. 

Tradicionalmente se ha considerado que para que la educación en derechos humanos sea realmente efectiva, deben establecerse tres fases diferentes:

Fase Cognitiva. En esta fase el formador debe ofrecer al alumnado, en función de su edad, la  mayor información posible acerca de los derechos humanos: la historia de los derechos humanos, la situación actual y los documentos clave, analizando de forma especial la Declaración Universal de los Derechos Humanos.  

Fase Emocional. En esta fase lo más importante es intentar afectar la parte emocional de los alumnos. A través de ejemplos, testimonios, películas, textos... se apela a las emociones de los alumnos y alumnas, haciéndoles sentir indignación ante las violaciones de los derechos humanos. En sociedades avanzadas, difícilmente encontramos alumnos que hayan padecido directamente graves violaciones de sus derechos fundamentales, por lo que se debe intentar que empaticen con ejemplos reales. Un elemento realmente importante de esta fase es que los alumnos deben poder expresar sus sentimientos, por lo que los docentes deben fomentar la participación y la implicación emocional.

Fase Activa. Esta fase es la consecuencia de las dos anteriores. Se intenta que el conocimiento y la reflexión racional de la primera fase,  unido a los sentimientos de la segunda, converjan en una fase en la que el alumno se convierta en un ciudadano activo. Por ello se deben proponer acciones en las que el alumnado se sienta protagonista de la defensa de sus propios derechos así como de los derechos de los demás.

Cuando se pretende educar en los valores propios de los derechos humanos, se deben tener presentes las tres fases enumeradas. Hay que evitar, por lo tanto, que el proceso se detenga, quede limitado, a la primera fase, ya que la educación en derechos humanos no tiene como objetivo el conocimiento, sino la actitud del alumnado. No se pretende que sepa, por ejemplo, que muchas mujeres son discriminadas; lo que se pretende es que el alumno no adopte actitudes que favorezcan la discriminación de la mujer en la vida real. 

Por ello, tal como se ha expuesto, se necesita apelar a sus sentimientos (de indentificación, indignación, etc.) para finalmente llegar a la tercera fase (la fase activa) el objetivo final: conseguir que el sujeto respete los derechos humanos, la versión más pasiva (pero no por ello poco importante), o que se convierta en un activista de la lucha por los derechos humanos, la versión más activa y deseable.

Del mismo modo que la educación vial no puede quedarse en un mero conocimiento teórico de las normas de tráfico, sino que se necesitan las habilidades adecuadas para conducir, adquiridas mediante un progresivo aprendizaje práctico, la educación en derechos humanos necesita crear ciudadanos que, además de conocerlos, se comporten según los principios de la Declaración Universal.

La educación en derechos humanos pretende crear ciudadanos activos, cívicos, demócratas y respetuosos con los derechos humanos.

Así pues, la educación en derechos humanos debe ir más allá de lo que el educador brasileņo Paulo Freire describía como un enfoque verticalista de la transmisión del conocimiento, según el cual el profesor es el único que proporciona conocimiento y los estudiantes son receptores pasivos.

Es preciso subrayar que aquí la metodología es algo más amplia que los métodos o técnicas reales e incluye la totalidad de un enfoque general sobre la labor de formación. Es, por lo tanto, esencial planificar las actividades educativas para obtener resultados a largo plazo, garantizando la elección de las técnicas más apropiadas entre una variedad de métodos disponibles con el fin de comunicar eficazmente e implicar a los participantes en la experiencia formativa.


El aula debe ser un ejemplo de integración

La educación en derechos humanos es una disciplina bien diferenciada que requiere educadores capacitados y experimentados. La capacidad del facilitador, educador o profesor es esencial para garantizar que el proceso pedagógico sea verdaderamente participativo y dinámico. Esto nos lleva a la importante distinción entre enseņar sobre los derechos humanos y enseņar para los derechos humanos. Aunque la diferencia parece solamente semántica, en realidad es mucho más profunda.



Tema 4.3. Estrategias en Educación en Derechos Humanos


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