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Estereotipos humorísticos
El Mundo. Vivir de la risa (fragmento)

http://www.el-mundo.es/magazine/m71/textos/humor1.html

Si nos comparamos con el resto de la Humanidad, los españoles redondeamos las risas y acabamos concluyendo que somos los más divertidos, al menos, de Europa. ¿Verdad o mentira? "No creo que seamos el país con más humor. Lo que ocurre es que a nosotros, y también a los italianos, que son muy parecidos, nos gusta mofarnos de las cosas diarias. Nos hace gracia el eructito, el chiste grosero, y nos priva el chascarrillo. Somos más de tabernas. El francés, en cambio, tiene un cacao en la cabeza... Despliega un humor surrealista e incomprensible para nosotros. Y el inglés es la representación de la broma inteligente y de gran enjundia, y eso no está al alcance de todos", responde Raúl Sénder.

Sea como sea, el estereotipo humorístico que le ha tocado en suerte a cada país, a fuerza de tradición, está muy arraigado, quizá porque en el fondo guarda algo de verdad.

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Pero, dejando a un lado las modas, siempre efímeras, parece probado que existe un humor universal, que provoca la risa allí donde brota, por muy diferente que sea el auditorio. "Chaplin o los hermanos Marx hacían gracia en todas partes, pero cuando mueves un espectáculo por distintos lugares del mundo te das cuenta de que hay un tipo de gags que sólo pueden ser comprendidos en algunos países. En España funciona mucho reírse de alguien, una cierta humillación del personaje de que se trate, pero haces eso en Estados Unidos o en los países anglosajones y te crucifican. Para ellos es una barbaridad", advierte Sénder. Y es que lo que en algunos lugares despierta la hilaridad, en otros es políticamente incorrecto y puede espantar hasta al espectador más dispuesto a la diversión. 

Es más, incluso se aprecian diferencias entre hombres y mujeres, al menos en lo que a cantidad se refiere. Según un reciente sondeo realizado en Francia, el 26% de nuestros vecinos sólo ríen a carcajadas dos o tres veces al día y, entre ellos, las mujeres sobrepasan a los hombres en ocho puntos. Semejante discriminación positiva que ha impuesto la naturaleza les ha llevado a la conclusión de que ésa es la razón por la que ellas viven más que ellos. 
 

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