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Repensar la seguridad
Vicenç Fisas.
El País, 31-7-2003 (fragmento)
El mundo discute hoy, más que nunca, sobre el significado de la seguridad, sobre las políticas que pueden hacer un mundo con sociedades más seguras, y sobre los factores que causan inquietud, temor e inseguridad a la gente y a los Estados. El debate será inevitablemente largo, y con opiniones siempre muy contrastadas, como expresión de la diversidad del propio mundo y como reflejo de los diferentes intereses y posiciones que tienen y ocupan los países y sus centros de decisión política. En todo caso, en este constante, inevitable y necesario repensar global sobre la seguridad, la presencia del nuevo concepto de 'Seguridad Humana', acuñado no hace muchos años, puede ayudar enormemente a situar el debate en un punto más próximo y ajustado a lo que realmente demanda o requiere el conjunto de la humanidad, y no sólo a lo que interesa o perciben unos pocos Estados.

Aunque el concepto de Seguridad Humana ya se empleaba extensamente en círculos académicos del ámbito de la investigación para la paz en los años ochenta, su divulgación a nivel internacional ocurre en el año 1994, cuando el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) centró su Informe de Desarrollo Humano en dicho concepto. Para este organismo, el corazón de la inseguridad humana es la vulnerabilidad, y la pregunta que debe hacerse es 'cómo proteger a la gente', insistiendo en la implicación directa de las personas y en la estrecha vinculación del desarrollo con la seguridad.

Pocos años más tarde, gobiernos como Japón, Noruega y Canadá adoptaron el conjunto de ideas que subyacen detrás de este concepto, para elaborar políticas exteriores muy prácticas, comprometidas e incidentes en un listado común de temas concretos (prohibición de las minas antipersonal, control de las armas ligeras, niños soldado, promoción del Derecho Internacional Humanitario, apoyo a los nuevos organismos de derechos humanos creados por Naciones Unidas, atención a los refugiados, participación en operaciones de mantenimiento de la paz, etc. En 1998, Canadá y Noruega lanzan la iniciativa internacional de crear una red de seguridad humana (Human Security Network), a la que inicialmente invitan a otros nueve países (Austria, Chile, Jordania, Países Bajos, Eslovenia, Suráfrica, Suiza y Tailandia), además de Sadako Ogata, entonces alta comisionada del ACNUR, un organismo que siempre se ha mostrado muy sensible a este tema.

El concepto de Seguridad Humana es evolutivo, y no cerrado, y así será durante largo tiempo. Su discusión es una excelente excusa para replantear los viejos esquemas de la seguridad centrados en aspectos militares y para detectar las necesidades del conjunto del planeta, con toda su variedad, que no han merecido apenas atención en las políticas públicas. Como idea inicial, el PNUD citaba en el año 1994 ocho dimensiones de la seguridad (o de la inseguridad), a saber: económica, financiera, alimentaria, sanitaria, ambiental, personal, de género, comunitaria y política. El mérito del PNUD consiste en recoger y sistematizar el abanico de las 'inseguridades globales' (crecimiento demográfico, diferencias entre países, migraciones descontroladas, deterioro medioambiental, tráfico de drogas, terrorismo internacional...), para sintetizar igualmente los instrumentos globales necesarios para enfrentar dichos problemas (políticas que consideren las necesidades humanas básicas, los derechos humanos, la diplomacia preventiva, el desarrollo y la reforma de las instituciones globales).

Para la red Human Security Network, antes mencionada, el objetivo de la Seguridad Humana es salvaguardar el centro vital de todos los seres humanos de amenazas críticas que escapan a su control (crisis financieras, conflictos violentos, sida, reducciones de las prestaciones sociales, terrorismo, contaminación...). Por 'centros vitales' se entienden ciertos derechos humanos, capacidades básicas y necesidades absolutas que todas las personas e instituciones tienen la obligación de proporcionar, proteger y respetar, porque están relacionadas con la supervivencia, el sustento y la dignidad. Así, pues, es un concepto centrado en las personas y las comunidades, no en los Estados. Se puede establecer, por tanto, una clara diferenciación entre las políticas de 'seguridad nacional', centradas en la integridad territorial de un Estado y la libertad para determinar su forma de gobierno, y el concepto de 'seguridad humana', que pone el acento en la gente y las comunidades, y en particular sobre los civiles que se encuentran en situaciones de extrema vulnerabilidad, sea en contextos de guerra o de marginación.