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Nuremberg procesa su pasado
María-Paz López
. La Vanguardia, 15/11/2020 (fragmentos)
El próximo día 20 se cumplen 75 años del inicio de los juicios de Nuremberg, el proceso penal a la cúpula del régimen nazi alemán (...) Estamos en la sala de audiencias número 600 del palacio de Justicia de Nuremberg (...) Aparte del famoso juicio a altos cargos nazis celebrado aquí al concluir la contienda, Nuremberg albergó en los años treinta los multitudinarios congresos anuales del partido nazi, con presencia de Adolf Hitler y miles de fieles militantes llegados de toda Alemania. Durante uno de esos congresos, el de 1935, se promulgaron las llamadas Leyes de Nuremberg , ominosas leyes raciales contra los judíos alemanes, preludio de la persecución y del Holocausto.

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Sobrecoge pensar que ahí mismo, en el lado izquierdo de la sala, junto a la moldura de mármol de una de las puertas, se sentaban hace 75 años algunos de los peores criminales de la historia.

Su juicio empezó el 20 de noviembre de 1945 a las diez de la mañana, y duró casi un año. Se escogió como sede Nuremberg –que había quedado en la zona de ocupación estadounidense– por motivos logísticos. Aunque la ciudad había sido casi arrasada por los bombardeos aliados, el palacio de Justicia, construido en 1916, estaba casi incólume, y tenía detrás una cárcel donde se podía alojar a los acusados. El componente simbólico de que Nuremberg hubiera sido la capital de los congresos nazis no fue determinante en la decisión.

En los últimos días de la guerra, Hitler y nombres clave del régimen nacionalsocialista como Joseph Goebbels y Heinrich Himmler se habían suicidado, pero los aliados lograron capturar a otros jerarcas principales. En Nuremberg fueron acusados 24 hombres (uno de ellos se suicidó antes; otro no estuvo presente por motivos de salud; y un tercero, prófugo o muerto, fue juzgado en ausencia), de modo que se sentaron en el banquillo 21 acusados.

Entre ellos figuraban Herman Göring –considerado como número dos del régimen–, Rudolf Hess, Joachim Von Ribbentrop, Wilhelm Keitel y Julius Streicher. También se procesó a seis "organizaciones criminales": el gobierno del Reich, la cúpula del partido nazi, las SS, las SA, el estado mayor y alto mando de la Wehrmacht, y la Gestapo.

Les juzgó un tribunal militar internacional establecido por las cuatro potencias vencedoras (Estados Unidos, Unión Soviética, el Reino Unido y Francia), que aportaron tanto los jueces como los fiscales. Los procesados fueron acusados de crímenes contra la paz (por lanzar una guerra de agresión); de crímenes de guerra (por violación de las convenciones de Ginebra y La Haya); y de crímenes contra la humanidad (persecución, esclavización y asesinato de civiles por motivos políticos, religiosos y racistas).

Por primera vez en la historia, se llamó a rendir cuentas ante la justicia internacional a gobernantes con altas responsabilidades y se desestimó el argumento de los acusados de que se limitaban a obedecer órdenes de más arriba. El juicio fue un hito: en 1950 la ONU fijó así los Principios de Nuremberg, que se consideran la base histórica del Derecho Penal Internacional.

Durante los 218 días de proceso, declararon 236 testigos, se proyectaron imágenes y filmaciones de los campos de concentración y exterminio, y se mostraron evidencias espantosas. Se utilizaron 200.000 declaraciones juradas como prueba y se presentaron 5.330 documentos.

Los abogados defensores, aunque con menor margen de maniobra para recabar documentos y testigos, rebatieron algunos cargos, como el intento de los fiscales soviéticos de atribuir a los nazis la masacre de polacos en Katyn en 1940, que había sido perpetrada por los propios soviéticos.

El 1 de octubre de 1946, casi un año después de abrirse el juicio, se dictó sentencia: doce condenas de muerte en la horca (una de ellas en ausencia, la de Martin Bormann, asistente de Hitler); siete penas de cárcel (tres de ellas de cadena perpetua, para Rudolf Hess, Erich Räder y Walther Funk); y tres absoluciones (Franz Von Papen, Hjalmar Schacht y Hans Fritzsche). Las penas de muerte fueron ejecutadas el 16 de octubre, los cadáveres fueron incinerados, y las cenizas arrojadas a un afluente del Isar. Göring eludió la horca suicidándose en su celda la noche anterior con una cápsula de cianuro, sin que se sepa aún cómo logró conseguirla.

Después, entre 1946 y 1949, hubo ante tribunales militares estadounidenses otros doce procesos contra médicos, juristas, industriales, mandos policiales y de las SS, militares, funcionarios y diplomáticos.

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Los nazis eligieron Nuremberg para sus congresos anuales por varias razones, entre ellas por su buena conexión ferroviaria, porque había industria y obreros –y los nazis querían ganárselos–, y porque tenía estas amplias superficies.

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